

A tres años y seis meses del derrumbe en San Cristóbal, la familia de Adrián Continiello Farelo continúa a la espera del juicio

CABA
Adrián murió mientras se cambiaba para salir de su casa, cuando se derrumbó el edificio de Pavón 3078 donde vivía. Los acusados son los responsables de una obra en construcción vecina.
El hecho sucedió Sucedió el 1° de abril de 2019, falleció después de que el edificio de San Cristóbal donde vivía se derrumbara. Tenía 32 años.

Norma Farelo, mamá de Adrián nos informa a través de sus redes que respecto a la causa se están llevando a cabo audiencias probatorias y de testigos.

La intención es sacar testigos innecesarios para que el juicio no sea tan extenso y se “sugiere” llegar a acuerdos con algunos imputados para que el juicio por jurados sea lo más “ágil» posible
También nos cuenta que si bien ya hay una fecha estimativa para noviembre, haremos presentaciones para tratar de modificarla y contar con los tiempos necesarios para una defensa adecuada.
Adrián merece un juicio justo ya que le sacaron el derecho a la vida. Estamos haciendo todo lo posible para que así sea.

Mientras dirimen esta cuestión, el tiempo transcurre, los responsables siguen libres y trabajando, Adrián y nosotros, su familia, seguimos sin Justicia. Es que no se entiende cómo personas imputadas continúan construyendo habiéndose derrumbado un edificio y causar una muerte, comenta Norma.
En cuanto a lo personal como familia, con el derrumbe también derrumbaron nuestras vidas y nos hundieron en un dolor eterno.
Como mamá de Adrián siento como el primer día , un dolor que quema por dentro, viviendo con un nudo en la garganta para tratar de contener las lágrimas y poder tener fuerzas para lograr que los responsables paguen por su crimen, pero todos los días de mi vida, la realidad es que ya mi hijo no está, que nunca más podré abrazarlo, que ese fatídico día 1 de Abril de 2019 fue el principio del fin.

Adrián creció en el barrio de Villa Devoto. Empezó a trabajar desde muy chico. Primero en la panadería de sus tíos y luego en una tapicería de autos. Hasta probó como “canillita”, a metros del Obelisco. En 2007, su papá le consiguió una oportunidad en la Tv Pública, donde trabajaba como sonidista.
Era futbolero de los pies a la cabeza. Se prendía en todos los torneos que podía. “Era una persona cariñosa y pasional. Pero su mayor virtud era unir a la gente”.
Era de las personas que faltan en este mundo”, lo describe Esteban, su hermano, y “Nunca esperó nada de todo lo bueno que hacía, por eso era feliz”.

Esteban recuerda las tardes de verano en una quinta de Pilar, el lugar de encuentro de todos. “Siempre rodeados de perros, de chicos, y de familia”
Los recuerdos de Norma son más recientes: “Me acuerdo del último abrazo que me dio. Me dijo: ‘Mamucha te amo, cuidate’. Fue como una despedida” concluyó Norma.


